#8M2021 – Las mujeres trabajadoras del mundo se unen contra el imperialismo

En el Día Internacional de la Mujer, nosotros, los movimientos y organizaciones de la Jornada Internacional de Lucha Antiimperialista, reafirmamos nuestro compromiso con la lucha revolucionaria contra el patriarcado, el colonialismo y el imperialismo en todos los rincones del mundo.

Inspirado en las luchas antifascistas y proletarias de las trabajadoras, el Día Internacional de la Mujer ha perdurado como una fecha importante para que las organizaciones y movimientos revolucionarios de todo el mundo se unan en lucha internacionalista contra el patriarcado, el capitalismo y el imperialismo.

Las mujeres hemos liderado las luchas por la liberación de las colonias, por la abolición de la esclavitud, por el derrocamiento de las monarquías y por la derrota del fascismo, pero aún seguimos enfrentando la opresión, la marginación y la violencia de género a manos del Estado y del sistema capitalista, así como dentro del hogar; por lo tanto, el Día Internacional de la Mujer sigue siendo un llamamiento urgente para continuar la lucha feminista hasta que nos liberemos del patriarcado, del imperialismo y de los regímenes locales reaccionarios.

Este 8 de marzo de 2021, dejamos atrás un año de crisis sin precedentes, una profundización de la agresión imperialista a los pueblos en lucha en todo el mundo, y un fuerte ascenso de las fuerzas de la extrema derecha. Son las mujeres las que han soportado de forma sistemática y mayoritaria el peso de la crisis, y han sufrido una grave escalada de violencia a todos los niveles.

Con la feminización de la pobreza en todo el mundo, somos las primeras en sufrir las crisis económicas, con un gran número de nuestras hermanas expulsadas de la fuerza de trabajo y muchas más que sobrevivían del trabajo informal han perdido sus medios de vida. Enfrentamos una triple explotación en el sistema capitalista: mientras luchamos por obtener un salario, en la mayoría de los casos nos encargamos de todo el trabajo de cuidado en nuestros hogares, trabajo que se ha intensificado y multiplicado en las condiciones actuales de cuarentena y confinamiento.

Mientras los países capitalistas se apresuran a salvar sus economías han de­jado que las y los trabajadores que cubren las necesidades básicas de la vida humana arriesguen sus vidas en la primera línea. Las mujeres constituimos la gran mayoría de quienes trabajan en estas áreas: enfermería, cuidado de niñxs y ancianxs, nutrición, educación y somos las primeras en riesgo al seguir trabajando en condiciones de pandemia para sostener a la humanidad y cuidar a los millones de personas enfermas.

Pese a su enorme aumento, tanto el trabajo doméstico como el de cuidado, esenciales para sostener la vida, permanecen invisibles en el contexto de las relaciones patriarcales y de la estrategia capitalista de esconder el vínculo económico entre producción y reproducción.

Simultáneamente, con las condiciones de confinamiento y crisis económica, la violencia contra las mujeres ha aumentado a nuevos niveles: las mayores limitaciones al movimiento y el cierre de las instituciones sociales en los países capitalistas han dejado menos opciones que antes a las mujeres que se enfrentan a la violencia psicológica y física y a la violación en el hogar. Continuamos luchando por la soberanía sobre nuestros propios cuerpos, en nuestros hogares, contra el Estado, en el sistema médico, en los lugares de trabajo, especialmente en estos tiempos de crisis y pandemia, cuando muchas fuerzas de extrema derecha han escalado para reforzar más el control patriarcal de los cuerpos de las mujeres.

En medio de la crisis mundial, el imperialismo estadounidense y sus aliados han demostrado no preocuparse por la supervivencia de la mayoría de la población en todo el mundo y dentro de sus propias fronteras. A medida que la guerra híbrida, las sanciones y el militarismo se intensifican, las mujeres somos las primeras en enfrentarnos a la escasez de alimentos, agua y medicinas, a los conflictos armados y a los desplazamientos. A la vez que se intensifica la invasión imperialista del territorio y la soberanía, nuestras hermanas se ven obligadas a ir a las cárceles imperialistas donde sufren detenciones prolongadas y abusos como presas políticas. Mientras las fronteras se cierran y la pandemia se extiende, las mujeres migrantes y refugiadas se enfrentan a la crisis con la incertidumbre y el peligro en el horizonte. Y a medida que las fuerzas fascistas y de la derecha se fortalecen, las mujeres nos enfrentamos al retroceso de nuestros derechos sociales y políticos duramente ganados durante décadas de lucha.

Sin embargo, somos nosotras, —las pobres, las negras, las indígenas, las migrantes y las trabajadoras— que también lideran y luchan en primera línea contra el imperialismo. Nuestras fuerzas de resistencia siguen creciendo, y las luchas feministas, las mujeres revolucionarias y proletarias construyendo nuestras organizaciones y nuestros movimientos, han obtenido muchas victorias a pesar de la oscuridad de estos últimos meses. Desde las mujeres revolucionarias, que encabezan las movilizaciones contra la violencia de la extrema derecha, hasta nuestras valerosas hermanas que luchan por la liberación de Palestina y el Sahara Occidental contra las fuerzas imperialistas, las valientes de Cuba, China, Venezuela y los estados socialistas que prestan ayuda y atención médica a los oprimidos, y las militantes que dirigen la lucha antirracista contra la violencia policial y militar en todo el mundo, nos fortalecen las luchas feministas revolucionarias que marcan el camino hacia el futuro.

¡La lucha contra el imperialismo, el racismo, el colonialismo y el capitalismo no puede librarse sin la lucha contra el patriarcado y sin la plena participación y liderazgo de las mujeres!

¡Mujeres trabajadoras del mundo, uníos!

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